Este
ensayo trata sobre como un estilo de vida inadecuado, como el que lleva la
mayoría de la población dominicana, influye de manera decisiva en la salud de
las personas.
Desde
hace unos años, en el campo de la salud se le ha estado dando gran importancia
a la prevención debido a razones de orden médico y económico, ya que, tanto
para los Estados como para los pacientes, resulta mucho más fácil y barato
mantenerse saludables siguiendo una serie de directrices trazadas por los
organismos internacionales de salud que costear el tratamiento de una
enfermedad que se pudo prevenir. Para establecer los mecanismos de prevención
lo primero que hay que hacer es determinar los factores de riesgo y cómo
influyen en las enfermedades. En ese sentido cabe preguntarse cuáles son los
principales problemas de salud de la población de República Dominicana, qué
relación existe entre las condiciones de vida y las principales causas de
muerte de los dominicanos y si es posible reducir el número de fallecimientos
por estas enfermedades si se logra cambiar el estilo de vida.
En
epidemiología, el estilo de vida, hábito de vida o forma de vida es un conjunto
de comportamientos o actitudes que desarrollan las personas, que a veces son
saludables y otras veces son nocivas para la salud. Dentro de los factores epidemiológicos
causante de enfermedad, se incluyen: el consumo de sustancias tóxicas: tabaco,
alcohol y otras drogas; el ejercicio físico; sueño nocturno; estrés; dieta;
higiene personal; manipulación de los alimentos; pasatiempos o aficiones; relaciones
interpersonales; medio ambiente y el comportamiento sexual.
A
nuestro juicio el estilo de vida de los dominicanos es desorganizado, con
hábitos alimenticios poco saludables y con condiciones de alta pobreza y de
higiene deficiente, factores todos que influyen de manera preponderante en el
impacto de las enfermedades en la población.
Si
tomamos el ejemplo de la alimentación, podemos observar que la misma está
basada en altas cantidades de grasas saturadas, sal y condimentos, lo que se
vincula directamente con las enfermedades del sistema circulatorio. Confirma
esta teoría el hecho de que en el país el 35% de la población padece de
hipertensión arterial, el 24.7% tiene altos niveles de colesterol y un 16%
tiene glicemia alta, factores que inciden en los infartos y accidentes cerebro
vasculares, que constituyen la principal causa de muerte en nuestro país.
En
nuestro país, un 13.99% de las muertes masculinas y un 15.44% de los
fallecimientos femeninos se debieron a infarto en 2010[1].
Este junto con otras enfermedades que afectan al sistema circulatorio están
ligadas a factores como el sobrepeso y la obesidad, que representan el
principal factor de riesgo entre los dominicanos, ya que según los resultados
preliminares de la investigación sobre los Factores de Riesgo Cardiovascular y
del Síndrome Metabólico (EFRICARD II) que se realizó en el país, un 69% de la
población tiene sobrepeso, y un 29% es obesa;
entre otros como la diabetes, el uso de tabaco, el estrés, el alcoholismo
y el sedentarismo.
También
podemos citar las condiciones de insalubridad, la falta de agua potable y el
hacinamiento como causas de uno de los principales problemas de salud pública:
el dengue. Durante el año 2010 se
registraron 10,968 casos con 44 defunciones[2].
El Ministro de Salud, Bautista Rojas (2009), reiteró que "sin la ayuda de
la población y de los ayuntamientos resulta imposible controlar el
brote". Entendemos que además es
necesario solucionar el problema de suministro de agua potable regular a nuestras
comunidades y barrios para que no tengan la necesidad de acumular agua en
envases. La campaña educativa debe ser permanente y a tiempo completo,
empezando por las escuelas, iglesias, clubes, etc.
Los
hábitos sexuales tales como inicio a temprana edad de la vida sexual unido con
los prejuicios machistas que se resisten al uso de los preservativos, son las
principales causas de que en nuestro país el Síndrome de Inmunodeficiencia
Adquirida (SIDA) afecte actualmente a más de 48,000 personas, de las cuales los
jóvenes de 15 a 24 años constituyen el 18% de los casos. Los hombres continúan
siendo los más afectados, con un 64%; en tanto, las mujeres representan un 35%.
Actualmente, el 74.8% de los casos ocurren en individuos heterosexuales,
tendiendo a concentrarse en las poblaciones más empobrecidas. Para hacer frente
a este mal se hace necesaria una campaña amplia y profunda de concientización
en los grupos de mayor riesgo: jóvenes, prostitutas y personas sexualmente
activas. Se trata de vencer lo que es la idea del machismo, tan arraigada en
las zonas rurales y entre la clase pobre. Masificar el uso del condón en las
relaciones sexuales y retrasar el inicio de la actividad sexual en los jóvenes.
Otro
aspecto a considerar es la proliferación de asentamientos urbanos en zonas
vulnerables, especialmente a orillas de ríos y cañadas. Estas poblaciones
tienen un alto impacto en la contaminación de las aguas debido a que arrojan
desechos sólidos y materia fecal a las corrientes acuíferas, lo que desencadena
a su vez epidemias de diarrea, vómitos, cólera y otras enfermedades
gastro-intestinales, que afectan principalmente a los niños y envejecientes Una
buena campaña publicitaria sobre las medidas de higiene en la preparación de
los alimentos de los niños no será suficientes si no se resuelven los problemas
básicos que acompañan la pobreza (falta de vivienda digna, agua potable, etc.).
La
contaminación del medio ambiente, sin dudas, constituye la principal causa de
la alta tasa de enfermedades respiratorias (gripe o influenza, bronquitis, neumonía,
laringitis, faringitis y sinusitis), que constituyen el 65% de las causas de
visita a los médicos. Se necesita que el Estado resuelva de una vez y por
todas, el problema de la recolección de desechos sólidos y un adecuado manejo
de los vertederos, así como implementar medidas regulatorias para los vehículos
en malas condiciones que transitan por nuestras calles y que constituyen focos
contaminantes de primer orden. Será necesario también plantearse la necesidad
de reubicar industrias que han quedado encapsuladas dentro del casco urbano y
cuya actividad es altamente contaminante (como empresas metalúrgicas,
productoras de bebidas alcohólicas, cementeras, fabricantes de detergentes,
etc.), asimismo la ciudadanía deberá aprender el correcto manejo de los desechos
y no arrojar basura a las vías públicas ni en las inmediaciones asentamientos
urbanos.
Todas
las enfermedades ya mencionadas, tienen sus causas en todos o algunos de los
siguientes factores ya mencionados, que conforman los hábitos de un estilo de
vida desorganizado y poco saludable. Por tanto es recomendable que se inicie
una campaña de promoción y prevención para evitar el contagio y propagación de
todas estas enfermedades, así como promover un estilo de vida sano, una
alimentación balanceada, entre toda la población. El aumento de estas
enfermedades con el paso de los años es una prueba contundente de la relación
que existe entre el estilo de vida y las enfermedades que constituyen las
principales causas de muerte entre los dominicanos. Tal y como lo dice el autor
Roy Porter en su obra Breve Historia de
la Medicina[3]
“Las epidemias brotan con las sociedades; la enfermedad ha sido, y seguirá
siendo, un producto social no menos importante que la medicina que la combate”-
Bibliografía
Gran Enciclopedia Espasa. (2005). Colombia: Espasa Calpe,
S.A.
Porter, Roy. (2004). Breve
Historia de la Medicina. México: Santilla Ediciones Generales.
Oficina Nacional Estadística. (2012). Disponible: http://www.one.gob.do/index.php
Ministerio de Salud Pública. (2012). Disponible: http://salud.gob.do/
[1]
Ramírez Mac-Lean, M. (2012). Las
Dominicanas Mueren del Corazón. Recuperado el 3 de noviembre de 2012, de http://www.diariolibre.com/destacada/2012/01/30/i322023_las-dominicanas-mueren-del-corazon.html
[2]
Batista, L. (2011). Las Enfermedades del
Corazón son las que Provocan más muertes. Recuperado el 27 de octubre de
2012, de http://www.diariolibre.com/noticias/2011/10/31/i311099_las-enfermedades-del-corazon-son-las-que-provocan-mas-muertes.html
[3]Porter,
R. (2004). Breve Historia de la Medicina.
Las personas, la enfermedad y la atención sanitaria. México: Santillana
Ediciones Generales.
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